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Investigadores UCN entregan antecedentes para análisis de posible cambio de normativa de pesquerías pelágicas

 Información se dio a conocer en taller virtual de difusión de resultados del estudio que abarcó las regiones de Atacama y Coquimbo, y fue financiado por el Fondo de Investigación Pesquera y Acuicultura (FIPA).

Desde el año 1986, el Decreto Supremo N° 408, protege la primera milla de la costa estableciendo una serie de prohibiciones de pesca y el cierre de algunas bahías. Ante la posibilidad de analizar posibles modificaciones a la normativa en las regiones de Atacama y Coquimbo, un equipo del Área Pesquerías del Departamento de Biología Marina de la Universidad Católica del Norte (UCN), desarrolló el proyecto “Caracterización y diagnóstico batimétrico, ecológico y pesquero de la primera milla y bahías de la III y IV Regiones regidas por el D.S. Nº 408/1986”, el que fue financiado por el Fondo de Investigación Pesquera y Acuicultura (FIPA).

El D.S. Nº 408 prohíbe la utilización de artes de pesca de arrastre y de cerco, protege la franja  de mar comprendida entre la costa y una línea paralela imaginaria, situada a una milla mar adentro, en la mayor parte del territorio nacional, y en algunos sectores donde hay bahías, las cierra, incluso sectores fuera de la milla. Posteriormente, en el art.47 bis de la Ley General de Pesca y Acuicultura (LGPA) se estableció que el ingreso a pescar al sector de la primera milla está reservado sólo para las embarcaciones artesanales de menos de 12 metros de eslora (largo de la embarcación).

Enzo Acuña Soto, académico de la UCN y líder del proyecto, señaló que la protección real de la milla se concretó cuando se instalaron posicionadores satelitales en las embarcaciones artesanales de más de 12 metros, lo que ha permitió hacer una fiscalización efectiva, remota y permanente a toda esa flota pesquera cerquera artesanal.

DETALLES DE LAS INVESTIGACIONES

Gracias al estudio se caracterizó las actividades pesqueras donde operaba la flota artesanal antes de las restricciones en las áreas de las regiones de Atacama y Coquimbo donde se aplica la normativa. Además se caracterizó la pesquería de los últimos años y se revisó qué tan bien estaban caracterizadas la batimetría, fondos y profundidades para la operación en los sectores protegidos de las bahías.

Por medio del estudio además se analizó cómo operan las redes, aprovechando la información de los usuarios y la literatura, y se determinó que una profundidad límite de 70 metros, y el promedio de la altura de las redes anchoveteras actuales en operación, hacen posible realizar la actividad teniendo un margen de seguridad, para asegurar que no habrá un efecto sobre el fondo marino en los sectores identificados. Este último hallazgo asegura que la protección establecida también es aplicable a la actividad pesquera sobre el recurso jurel, por ser las redes utilizadas en este caso de mayor tamaño, lo que hace inviable su uso en los sectores identificados. En consecuencia, esto asegura una protección genérica de los espacios para toda la actividad de la pesca pelágica artesanal de las regiones de Atacama y Coquimbo que incluye a todas las especies objetivos que se capturan.

Con el proyecto, explicó Enzo Acuña Soto, se determinó la existencia de elementos objetivos que permitieran proponer modificaciones en los límites establecidos de los espacios que quedan entre el límite de la milla y el cierre de las bahías protegidas en las regiones de Atacama y Coquimbo. Con el estudio, dijo, se definió algunos sectores donde las profundidades permitirían ingresar sin poner en riesgo el fondo. Para nosotros, dijo el investigador, el sólo generar resultados con el estudio no es suficiente, “nos gustaría que los resultados incidieran positivamente en la actividad, que ayuden a mejorarla, a hacerla más rentable, pero también responsable con el entorno”.

 

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