Carolina Trejo - Sputnik Mundo
Carolina Trejo – Sputniknews

En 2020 el Congreso chileno reconoció al pueblo Chango como la décima etnia viva del país. La resolución ha sido recibida por las comunidades changas como un hito, la respuesta a una deuda histórica tras casi un siglo de invisibilización, habiendo sido incluso declaradas extintas.

En Chile un 12% de la población se considera indígena, según el Censo Nacional de 2017. De esa totalidad, casi 5.000 personas han afirmado pertenecer al pueblo chango. Pero hasta septiembre de 2020, la etnia no estaba reconocida por el Estado, que solo contemplaba a nueve grupos originarios presentes en el territorio: aymaras, likanantai, quechuas, collas, rapa nui, mapuches, kawésqar, yámanas y diaguitas (reconocido en 2006).

“Nosotros estábamos luchando hace bastantes años, buscando nuestro reconocimiento por el Estado, pero por una cuestión política y económica Chile a nosotros como pueblo nunca nos quiso reconocer hasta el día de hoy”, comenta a Sputnik Luis Castro, consejero y presidente de la Agrupación Changos Camanchacos del Borde Costero de Atacama.

La lucha se extendió todavía más en el tiempo también por las condiciones aisladas en las que vivían las comunidades en gran parte. “Antiguamente nosotros estábamos enclaustrados en los territorios donde no teníamos mucho acceso y tampoco teníamos cobertura telefónica o radial, y también de camino, porque en muchas partes los caminos no existían”, contó.

Pasados 40 días de la aprobación en el Congreso, en una ceremonia frente al mar, changos y changas de los poblados de Taltal, Pan de Azúcar, Paposo, Torres del Inca, Barranquilla, Punta Froden, Flamenco, Totoral, Maldonado, Puerto Viejo, Ramada, Pajonales, Caldera, Chañaral de Aceituno y Mejillones agradecieron y celebraron el reconocimiento legal.

“El Estado de Chile, lo que hizo ahora es darle un poco más de dignidad a nuestro pueblo, un poco más de justicia, que todavía no es lo adecuado, pero ya es un proceso en el cual estamos reconocidos”, afirmó Castro.

Esta ceremonia es el resultado de una larga lucha que comenzó hace dos décadas, cuando desde el año 2000 diferentes localidades, asociaciones y personas se reivindicaron como pertenecientes al pueblo chango, a pesar de la falta de reconocimiento legal. Iniciaban lo hecho por otras comunidades originarias que se habían dado por desaparecidas y comenzaron un proceso de reemergencia, pasando desde la invisibilidad y el ocultamiento a la visibilidad y a articular movimientos en pro de sus derechos.

La historia del pueblo chango

Familia de changos en la costa de Atacama  - Sputnik Mundo

© Foto : Gentileza Luis Castro”El pueblo chango ha existido hace 8.000 a 12.000 años desde el sur del Perú hasta todo el litoral de Chile, no solamente hasta donde se ha establecido hoy entre la segunda y la quinta [regiones]. Nosotros somos un pueblo trashumante, que viajamos mucho como familia, en la cual nos desplazamos a través de todo el borde costero buscando los recursos y buscando la subsistencia dentro de nuestra cosmovisión”, detalla el presidente de la agrupación de changos en Atacama.InternacionalLa histórica demanda de autonomía para los pueblos indígenas en Chile31 de agosto 2020, 20:41 GMTEn Chile fue la incorporación de una pregunta sobre pertenencia cultural en el censo de 1992 y posteriormente la promulgación de la Ley 19.253 en el año 1993, conocida como la Ley Indígena, lo que provocó la visibilidad de los varios pueblos originarios además del mapuche, aymara y rapa nui, algunos considerados extintos, como fue el caso de los likanantay en el norte y el pueblo yagan o yámana en el extremo sur, y más tarde en 2006, los diaguitas.

Según los registros arqueológicos e históricos, el pueblo chango ocupaba el espacio costero que va desde el sur del Perú hasta la costa de la actual región de Valparaíso en la zona central chilena. Tanto desde tiempos coloniales como en la época republicana de Chile, Perú y Bolivia, existieron continuas referencias a este pueblo denominado como chango, camanchangos o camanchacas.Sus costumbres estaban vinculadas a la pesca, la marisquería y la recolección de playa, al intercambio con pobladores del interior y, luego de la llegada de los españoles, también trabajando en la cría de ganado y en la agricultura. Un referente cultural característico del pueblo Chango en diferentes épocas fue la fabricación de las balsas de cuero de lobo marino.

Preparación de comida típica changa en la playa  - Sputnik Mundo

© Foto : Gentileza Luis CastroOtros elementos dicen relación con la alimentación, modos de preparar, combinar y conservar los alimentos y la recolección de ciertas plantas con usos alimenticios, medicinales e instrumentales.Es la permanencia de elementos y conocimientos culturales acumulados, junto, entre otras cosas, con el mantenimiento de costumbres y prácticas culturales que el colectivo continúa o readapta, en base a la memoria de sus antepasados familiares y de la comunidad, como lo establece el Centro de Estudios Interculturales e Indígenas, CIIR, los que se contemplan en el proceso de reconocimiento de los pueblos originarios.

“Nosotros nunca perdimos la pesca, nunca perdimos la caza, nunca la adoración y los agradecimientos a la Pachamama y a la Mamacocha, siempre la seguimos practicando. Seguimos practicando el traslado, la transhumancia que ejercíamos dentro del territorio. La cosmovisión de los siglos que se produce dentro de la naturaleza en su reproducción, todo eso lo hemos seguido respetando desde los tiempos ancestrales hasta el día de hoy”, aclara el dirigente chango.

Según la entidad académica, los changos fueron sometidos a un proceso de invisibilización por la República de Chile, que negó su pertenencia indígena siendo considerados por décadas como campesinos o pescadores. Esto conllevó un proceso de descaracterización y pérdida de referentes socioculturales originarios, producto de lo cual la cultura de los changos se ha ido transformando, no obstante se haya mantenido en muchos lugares su autoadscripción como indígenas.”El pueblo chango es un pueblo pescador, recolector, cazador. Nosotros hasta mi edad, yo tengo 70 años, tuve la dicha de poder cazar guanaco. Acompañaba a mi suegro, el chango Calchilla, y la changa Ana, que son mis suegros, y nosotros íbamos a cazar guanaco, con mis cuñados, los tíos, todo. Y cómo cazábamos, cazábamos con perro, pero nosotros no cazábamos guanaco para comercializar, cazábamos para la subsistencia”, relata Luis Castro.”Las costumbres el pueblo chango nunca las perdió y tampoco nosotros lo que perdimos fue nuestra lengua. Nosotros en este momento estamos buscando las raíces de nuestra lengua que es el quechua”, agrega.

Actividades en el borde costero - Sputnik Mundo

© Foto : Gentileza Luis CastroLa lucha sostenida por décadas por el pueblo chango se cristalizó y fortaleció en enero de este 2020, cuando se realizó un encuentro en Paposo-Taltal, donde antropólogos, académicos, organismos medioambientales y organizaciones changas de diversas localidades constituyeron el Consejo Nacional Chango. Su tarea, dar un muy fuerte impulso a las demandas de las comunidades changas, postergadas por décadas, y prioritariamente lograr el reconocimiento del pueblo chango.

“Este consejo nacional fue formado por 33 organizaciones. Todo este proceso de nuestro reconocimiento fue muy rápido porque la lucha fue dura, y nunca nos abocamos a decir dónde están los changos, sino ahora nosotros solicitamos a tres universidades, que hicieran un estudio, precisamente que hablen de nosotros y dónde estamos”, cuenta Luis Castro

¿Qué implica el reconocimiento étnico?

Mujeres changas en labores de recolección  - Sputnik Mundo

© Foto : Gentileza Luis CastroEn opinión del dirigente chango, el Estado los obligó a estar en silencio por una cuestión económica y territorial porque “le interesaba que los puertos y los territorios de desarrollo indígena del pueblo chango no pasara a manos del pueblo chango para que no hubiese un control de oposición a las malas costumbres que el Estado tiene, por ejemplo, de perjudicar la naturaleza en sí, su reproducción. Aquí él llegaba, colocaba las termoeléctricas, a carbón donde contaminaba todo y los residuos iban al mar”, denuncia.

Para las comunidades changas su pueblo “es un pueblo pobre, no es un pueblo rico, nosotros vivimos de la subsistencia y lo que nosotros nos queda lo vendemos. Y no tenemos título de dominio sobre la propiedad”, una realidad que, en su calidad de trashumantes, profundiza aún más su precariedad.”Cuando llegaron los españoles se repartieron la tierra, pero a destajo, y hoy en día nosotros tenemos que caminar para ir a extraer las lapas, los locos, los erizos, todo lo que hay en los recursos que están en la orilla, tenemos que caminar tres o cuatro kilómetros a través de la arena, cuesta arriba, hasta donde pueda estar un vehículo que nos pueda traer las cosas”, explica.”Entonces es indigno que particulares estén dentro de nuestro territorio de desarrollo y nos prohíban la entrada toda vía a las playas. Y el Estado dice que todos los chilenos tienen derecho a entrar a las playas, pero eso es falso, porque dejan siempre un vacío”.

A partir del reconocimiento del pueblo chango como etnia, las comunidades esperan que se les permita acceder sin restricción al borde costero porque, a partir del uso consuetudinario y la trashumancia, “cuando usted hace la trashumancia, es un relato correlativo de los tiempos inmemoriales, y usted dónde lo hacía y cómo lo hacía y qué costumbres hacía y cazaban, pescaban, por dónde recorrían, y si sus ancestros lo hacían también. Esa es la trashumancia”.Por estas características distintivas del pueblo chango, sus comunidades, sostiene Castro, creen que podrían salir de sus territorios en busca de los recursos marinos que hoy tienen restringidos a sus determinadas regiones, por la actual legislación pesquera. “Nosotros necesitamos salir de las regiones donde estamos encasillados a buscar los recursos, porque hay recursos que son transitorios por las regiones. Hay pesca emigratoria, que comienzan entrando por las corrientes de Humboldt, y se meten por ejemplo en Arica, recorren todo el litoral”, explica.

Este nuevo estatus legal también les permite tener un puesto reservado en la Convención Constituyente. “Estamos contentísimos en ese sentido, porque ahora a través de los escaños vamos a tener un representante y podemos establecer dentro de la Constitución chilena los derechos de los pueblos originarios, la cual no sea una ley de tercera como siempre se ha visto, sino que ahora queremos dejarla lo más adentro de la Constitución”.Pero por sobre las oportunidades políticas y económicas que se abren con el reconocimiento legal del pueblo chango, lo más importante para ellos, sostiene Luis Castro, es que “en la malla curricular de la enseñanza, que es proporcionada por el Estado, se señale que el pueblo y la cultura changa está más viva que nunca, no está extinta“.

El pasado día 17 de octubre de 2020, mediante la ley N° 21.273, que modifica la actual ley indígena 19.253 se ha reconocido al pueblo Chango como el décimo pueblo indígena dentro de la legislación chilena (“etnia”, según la nomenclatura de la ley). Tal reconocimiento ha sido celebrado con justa satisfacción por una serie de comunidades que habitan y se relacionan con el borde costero del denominado Norte Chico y Norte Grande orillero del Océano Pacífico. Este tiempo ha servido además para presenciar un interesante proceso de auto reconocimiento identitario de una serie de caletas y pequeños poblados de esa zona que hasta ahora habían mantenido su identidad y cultura en un discreto silencio.

La presente publicación, cuyo contenido ha sido elaborado por los propios representantes de este pueblo, indaga en el proceso de organización, investigación y gestión realizados por integrantes del pueblo Chango, proceso que ha desembocado en el reconocimiento legal.

En este texto, además de relatar las distintas acciones que conformaron el camino al reconocimiento a los “Changos del norte del país”, se relatan distintas iniciativas de fomento y difusión de las expresiones artísticas y culturales del pueblo Chango, implementadas por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través de la Subdirección Nacional de Pueblos Originarios del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

El Director Nacional de la CONADI, Ignacio Malig Meza, llegó hasta el Sector Playa La Chimba, en Antofagasta, para presidir esta emocionante ceremonia de entrega de certificados que permiten a estas personas participar del proceso constituyente y de los escaños indígenas.

Con el objeto de dar a conocer el reconocimiento legal del Pueblo Chango, así como informar sobre el escaño reservado para que este pueblo pueda participar en el proceso constituyente, el Director Nacional de CONADI, Ignacio Malig Meza, junto al Intendente (i) Nalto Espinoza, el Seremi de MDSF, Patricio Martínez, el Subdirector Nacional Norte de CONADI, Eleodoro Moscoso, y autoridades regionales, entregaron en Antofagasta los primeros certificados de calidad indígena para personas integrantes de este pueblo.

“Entregar las primeras cinco acreditaciones de calidad indígena a personas pertenecientes al Pueblo Chango constituye un hito histórico para nuestro país. Porque no solo es la entrega de un certificado, sino que existe un trabajo de estudios antropológicos y sociales que vinculan a estas personas con sus antepasados. Por eso nos pone muy contentos entregar de manera seria y documentada estas acreditaciones de calidad indígena”, explicó Ignacio Malig Meza, Director Nacional de la CONADI.

“Estamos profundamente orgullosos y contentos de que las primeras acreditaciones de personas pertenecientes al Pueblo Chango en Chile sean de la Región de Antofagasta, en el norte de Chile, donde esta etnia ha sido reconocida como un pueblo originario”, agregó Patricio Martínez, Seremi de Desarrollo Social y Familia de la Región de Antofagasta.

Estos certificados, otorgados por la CONADI a través de un proceso de acreditación establecido en la Ley Indígena, hoy puede incluso realizarse en línea (www.conadi.gob.cl), otorgando las máximas facilidades a las personas pertenecientes a los pueblos indígenas, considerando que este certificado también les permite inscribirse como candidatos a la Convención Constituyente (hasta el 11 enero) y participar como electores en el proceso que se desarrollará en todo Chile el próximo 11 de abril.

En 3 meses

Menos de 3 meses pasaron desde el reconocimiento del Pueblo Chango, hasta la entrega de estas primeras certificaciones de calidad indígena, gracias al proceso realizado por CONADI de diálogo permanente con las organizaciones y visitas a terreno a diversas caletas donde habitan en las regiones de Antofagasta y Atacama, con un equipo de profesionales que se coordinó con los Seremis de Desarrollo Social y Familia de estas regiones.

Las primeras personas que se acreditaron como indígenas del Pueblo Chango en el país son de las localidades de Taltal, Caleta de Paposo y Caleta Finado Loreto; y la actividad que se llevó a cabo en Playa La Chimba de Antofagasta, playa que guarda la historia arqueológica de este pueblo.

“Para nosotros es un gran orgullo recibir las primeras acreditaciones como integrantes del Pueblo Chango a nivel nacional, porque esto no es sólo para nosotros, es también un reconocimiento a nuestros ancestros, quienes fueron discriminados. Por eso estamos muy alegres y entusiasmados en seguir conservando nuestras tradiciones, nuestra cultura y a seguir viviendo del mar como lo hacían nuestros antepasados”, señaló Jonathan Castillo, Presidente Agrupación Changos Finado de Loreto.

“En octubre, cuando fuimos reconocidos oficialmente como pueblo chango, nació un sentimiento en mí que hasta el momento no puedo describir. Me siento orgullosa de haber desarrollado esta lucha que fue cansadora, agotadora, pero que nos recordaba la discriminación que sufrimos de niños, el abuso de nuestros territorios, eso fue lo que a nosotros nos impulsó, más que un beneficio, esa fue la lucha para alcanzar este anhelado sueño que hoy se ha hecho realidad”, agregó Brenda Gutiérrez, vocera nacional del Pueblo Chango, quien fue parte de la discusión que se dio en el congreso para el reconocimiento del Pueblo Chango en la Ley Indígena.

Ley que reconoce al Pueblo Chango

Recordemos que con fecha 17 de octubre de 2020 se publicó en el Diario Oficial la ley Nº 21.273 que “Modifica la ley Nº 19.253, que establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas, y crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, para reconocer al pueblo Chango como etnia indígena de Chile, entre otras materias”.

La ley modifica los artículo 1º, 12º, 34º e incorpora un artículo 65 bis nuevo en la ley creadora de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) con el objeto de reconocer al Pueblo Chango como etnia indígena de Chile. Lo anterior, con el fin no sólo de reconocer su cultura, su tradición, su historia, su vigencia, sino que también se les permita acceder a los beneficios que otorga la Ley 19.253, también conocida como Ley Indígena.

En el artículo 65 bis nuevo, dispone lo siguiente: “Son changos las comunidades costeras ubicadas principalmente desde la II a la V Región. Se procurará proteger especialmente el hábitat de este pueblo originario, constituido por el borde costero, playas, islas y roquerías, como asimismo la biodiversidad y ecosistemas marinos que garantizan su desarrollo y supervivencia”.

Blaze Bayley fue frontman de la Doncella de Hierro entre 1995 y 1998, y recordó un hecho que vivió mientras estaba Chile.

Blaze Bayley, vocalista de Iron Maiden entre 1995 y 1998 que tuvo la difícil misión de reemplazar a Bruce Dickinson, lanzó un nuevo sencillo llamado “18 Flights” que tiene una conexión bastante especial con Chile, ya que está dedicado a la ciudad de Coquimbo.

La historia se remonta al 19 de enero del 2019, cuando el hombre que interpretó canciones como “The Clansman” y “Man on the Edge” en la banda liderada por Steve Harris, vino al país a realizar una gira que incluyó un concierto en el Blummer House,  en la ciudad de la IV Región, cuando un temblor de 6,7 grados en la escala de Richter obligó a suspender la presentación.

Cabe recordar que incluso hubo alerta de tsunami, que el SHOA descartó de forma inmediata. El cantante incluso relató este suceso en su cuenta de Twitter aquella vez, señalando que apenas comenzaba su tema “Escape Velocity”, hubo un apagón y advertencia de evacuación.

En su Instagram confirmó que “este tema pertenece a mi próximo trabajo, “War Within Me” y está dedicado a todas las buenas personas de Coquimbo. ’18 Flights’ cuenta la historia del show que suspendí en el 2019 debido a un temblor y una advertencia de un tsunami inminente”.

La letra de “18 Flights” narra todos los sucesos de aquel día en la característica voz de Blaze Bayley, cuya conexión con Chile es bastante especial debido a que fue el vocalista del debut de Iron Maiden en el país, allá por 1996.

Por Camila Aracena

Con la finalidad de realizar un rescate a la identidad, un grupo de investigadores presentaron el libro «”Abrí los ojos bajo el mar”. Memorias de los changos del borde costero de la comuna de La Higuera en la región de Coquimbo», que recoge historias y relatos orales desde Caleta Los Hornos hasta Caleta El Apolillado.

El lanzamiento del libro “Abrí los ojos bajo el mar” se realizó en la localidad de Punta de Choros de la comuna de La Higuera, donde participaron mas de 100 personas, entre ellos autoridades, pescadores, integrantes de agrupaciones changas de Punta de Choros y Caleta Chañaral de Aceituno, y comunidad en general.

Con el objetivo de contribuir a la conservación, fortalecimiento y visibilización de las identidades locales vinculadas a la memoria social de las caletas del borde costero de la comuna de La Higuera, es que se realizó el proyecto de investigación conformado por un equipo multidisciplinario de sociólogos, antropólogos, fotógrafos y una bióloga marina, el cual finalizó con la publicación y lanzamiento del libro “Abrí los ojos bajo el mar”.

Felipe Rivera, sociólogo y líder del equipo de trabajo comenta que este proyecto de investigación social y etnográfico se realizo a través de la recolección de datos mediante el relato de los habitantes del borde costero de la comuna de La Higuera, conociendo la historia y memorias de los habitantes desde Caleta Los Hornos hasta Caleta El Apolillado, “estamos muy contentos y agradecidos por el trabajo que se desarrollo que fue bien colaborativo, bien constructivo con la comunidad principalmente de Punta de Choros, con la agrupación de Changos de la localidad , donde ellos participaron muy activamente en la construcción del libro en términos de aportar información para concretar el trabajo”, expresó. Además, señaló la importancia de rescatar el “cómo viven, se sienten y cómo se representan las comunidades en sus territorios, todo lo que tiene que ver con la identidad y arraigambre cultural, y a ese elemento importante, nosotros le sacamos una foto para dar cuentas de un momento histórico de reivindicación y proceso de reconocimiento del pueblo Chango , esto es lo que hoy existe en el territorio y logramos plasmarlo en un trabajo muy significativo muy bonito que le permitirá a la gente mostrar lo que son lo que sienten y para donde van”.

El libro estará disponible en el sistema de bibliotecas públicas, en la Región de Coquimbo, además se distribuirá en las escuelas rurales, principalmente de la comuna de La Higuera, y en algunas instituciones regionales y nacionales para su difusión.

Los changos del bordecostero de La Higuera

El sector del borde costero de La Higuera, posee un legado cultural que se remonta en los antiguos pueblos costeros de la zona, los denominados changos, quienes deambularon por gran parte del territorio litoral de la comuna. Muchas de las personas que habitan este sector poseen relatos que los vinculan a un pasado en común, pero que no están documentados en profundidad, ni los trabajos se han focalizado en la historia social del territorio. Los changos son un pueblo viviente y organizado, y que está más visibilizado y que tiene un propósito importante: la defensa de su territorio, como comentó Lucía Ossandon Vergara, presidenta de la Agrupación Changos de Punta de Choros sobre la publicación de este libro: “para nosotros es genial, es un trabajo arduo, un proceso largo, pero satisfactorio porque van muchas historias de nosotros. Fuimos entrevistados, casi la familia completa de los Vergara de acá de Punta de Choros, y se plasma nuestro objetivo: queremos proteger este lugar. Punta de Choros ha ido creciendo, y están cercando el borde costero. Nosotros queremos, ojalá con la aprobación de que sea reconocido el pueblo chango, poner freno a todo lo que está pasando” afirmó la presidenta.

Para Javier Vega, consejero regional de la provincia de Elqui, la importancia de este libro es reivindicar la memoria, la historia y los oficios que se desarrollan y desarrollaron en el borde costero de la comuna de La Higuera. “Me parece un hito muy importante que la memoria siempre se esté reivindicando y que hoy día las generaciones nuevas, que nacieron acá y vivieron acá, empiecen ellos mismos a vincularse. Y hoy día vemos como el borde costero se vincula con la tradición, con la identidad changa y eso le da un peso porque antes de esto había poca lectura y poca información. Hoy día tenemos a disposición un libro que va a dar la posibilidad de entender cómo se estructura la resistencia de Punta de Choros y en La Higuera con su tradiciones, todo lo que implica la cultura viva del borde costero chango se vuelven muy importantes para luchar en contra de poderes tan agresivos como el neoliberalismo”. También apuntó a la importancia de que “este libro debería estar vinculado a los planes educativos, hoy día urge que los niños y jóvenes de la comuna partan leyendo su propia historia, y con eso vamos a seguir reivindicando. Estos son los primeros pasos, y por eso me alegro que sean jóvenes los que se hayan inspirado y que la gente los haya recibido bien”.

El equipo de autores lo componen Felipe Rivera, Rodrigo Díaz Plá, Carolina Álvarez, Nicolás Zepeda, Gonzalo Chamaca, José Aguilera, Valeria Portus y Javier Valdés.

Los Changos habitaron la costa del desierto de Atacama hasta Coquimbo y quizás más al sur. La costa del norte de Chile es una estrecha franja litoral flanqueada al este por la cordillera de la costa, el desierto más absoluto, al oeste por el océano Pacífico, con la corriente de Humboldt, y que pese a ser una cultura bastante conocida, no tiene reconocimiento oficial del Estado. Sin embargo, está en segundo trámite constitucional en el senado avanzado paulatinamente con permanente presencia de un pueblo chango organizado en distintas regiones del norte de nuestro país.

Actualmente, son 9 los Pueblos Indígenas reconocidos por el Estado: Aymara, Quechua, Lickan Antai, Colla, Diaguita, Rapa Nui, Mapuche, Kaweskar y Yagán.

Durante 20 meses, el más famoso de los naturalistas recorrió el país de sur a norte, anotando lo que veía en la geografía, flora y fauna, y también en una sociedad con muchas desigualdades, lo que lo impresionó mucho. Ese viaje es el que cuenta la periodista Claudia Urzúa en el libro Chile en los ojos de Darwin, que se acaba de reeditar.

Tenía 22 años, ojos azules y una frente amplia en la que se insinuaba una calvicie precoz. No tenía mucho que perder, así que cuando supo que el oficial de marina Robert FitzRoy necesitaba un naturalista para embarcarse a los mares del sur, ese joven, llamado Charles Darwin, no lo dudó mucho. Se subió al bergantín llamado Beagle y levantaron anclas, rumbo a una tierra desconocida para él, pero que terminaría cambiándole la vida. Durante cinco años, recorrería América y sus mares, y vería cosas fundamentales para luego elaborar su teoría de la evolución.

De esos cinco años, veinte meses transcurrieron entre la geografía accidentada y diversa Chile: los mares, los bosques y el desierto impresionaron al naturalista, quien anotó detalladamente todo lo que fue cruzándose a su paso. La fauna, la flora, la geografía, pero también las personas, sus costumbres, su idiosincrasia.

Portada de Chile en los ojos de Darwin, de Editorial Laurel.

Ese viaje —y lo que observó y descubrió en estas tierras— es el hilo central que recorre la historia que decidió escribir la periodista Claudia Urzúa (1972) en Chile en los ojos de Darwin, un libro que se publicó originalmente hace diez años —en el bicentenario del nacimiento del científico inglés— y que ahora la editorial Laurel reedita en busca de nuevos lectores y lecturas.

Desde entonces, la figura del naturalista no ha hecho más que crecer y volverse aún más popular en todo el mundo, pero sus días chilenos siguen siendo un capítulo más o menos secreto, que este libro busca descubrir e iluminar.

***

Claudia Urzúa recuerda que fue todo rápido e intenso. Que un día le escribió la reconocida editora Andrea Palet —que entonces trabajaba en Ediciones B— y le preguntó si le interesaría escribir un libro sobre los días que pasó Charles Darwin en Chile. Urzúa acababa de renunciar a su trabajo en La Tercera, y no lo pensó mucho: le gustó la idea, a pesar de que desconocía la historia. De hecho, Urzúa, que nació en Magallanes, no tenía la mejor impresión del científico inglés.

—Mi conocimiento era muy sesgado —cuenta desde Punta Arenas, donde vive—. Lo que pasa es que aquí no tiene muy buena prensa, por la forma en que se refirió a los indígenas y lo que dijo sobre la pampa, que no fue muy positivo. Pero cuando uno investiga un poco, esa impresión cambia de inmediato.

La propuesta de Palet disparó su curiosidad, por lo que se puso a leer todo lo que había disponible sobre el científico inglés, partiendo por sus libros y todo el material físico que dejó: notas, cartas y apuntes de ese viaje que realizaría en el Beagle.

—Hay un par de libros de su relación con Chile y también novelas históricas, biografías y todo lo que escribió él mismo —dice—. Me interesó leer y releer todo ese material, para darle otro enfoque o buscar otras cosas en esos textos. Fueron meses de mucha lectura. Y fue muy importante descubrir un sitio de la Universidad de Cambridge donde tienen todo el material sobre Darwin.

—¿Qué cosas descubriste en ese sitio?

—Ahí está todo: las cartas, sus diarios, libretas, todo escrito a mano. En las cartas contaba un montón de cosas anecdóticas que me sirvieron mucho. En esas cartas me empezó a aparecer el personaje, su sentido del humor, sus motivaciones.

“El propio Darwin menciona las impresionantes escenas naturales que, como ningún otro territorio, Chile le proporcionó en abundancia: ‘… la Cruz del Sur, la Nube de Magallanes y las otras constelaciones del hemisferio austral; los glaciares llevando su corriente azul, convirtiendo el mar en un vertiginoso precipicio (…), los volcanes en actividad y los efectos aterradores de un terremoto’”, escribe Urzúa.

De los cinco años que duró el viaje, más de la mitad los pasó en tierra, recorriendo a caballo, interactuando con los lugareños e indígenas, observando todo lo que podía, anotando cada detalle del recorrido en sus cuadernos y libretas: Magallanes, Chiloé, el archipiélago de los Chonos, Valparaíso, el Valle Central, Valdivia, Concepción, Coquimbo, Copiapó y el Norte Grande fueron los lugares por los que anduvo, de forma intermitente, entre 1832 y 1835.

Urzúa escribe en uno de los capítulos finales: “El propio Darwin menciona las impresionantes escenas naturales que, como ningún otro territorio, Chile le proporcionó en abundancia: ‘… la Cruz del Sur, la Nube de Magallanes y las otras constelaciones del hemisferio austral; los glaciares llevando su corriente azul, convirtiendo el mar en un vertiginoso precipicio (…), los volcanes en actividad y los efectos aterradores de un terremoto’”.

Darwin atravesando el estrecho de Magallanes en el HMS Beagle. Ilustración de R. T. Pritchett incluida en el diario de vida del naturalista inglés.

Su viaje por un país decimonónico, que se acaba de independizar, está marcado por su contacto con una geografía singular, pero también por los vínculos que formó con la sociedad de entonces, desde campesinos y mineros, a aristócratas. Muchas de sus anotaciones se detienen en esos aspectos, sobre todo en la gran pobreza y en los privilegios de una sociedad que se vincula de una forma que a él le llama profundamente la atención. En un momento, anota:

“El capital es tan escaso en este país que los campesinos se ven obligados a vender su trigo antes de segarlo, cuando aún está verde, para poder adquirir lo que es necesario; resulta de ello que el trigo es más caro en el lugar donde se produce que en Valparaíso, donde viven los negociantes”.

Su viaje por un país decimonónico, que se acaba de independizar, está marcado por su contacto con una geografía singular, pero también por los vínculos que formó con la sociedad de entonces, desde campesinos y mineros, a aristócratas. Muchas de sus anotaciones se detienen en la gran pobreza y en los privilegios de parte de la sociedad.

O cuando está atravesando el cerro La Campana, junto a un par de ayudantes, se da cuenta de que no se sientan con él para comer, y anota: “De ninguna manera se considera que los hombres son iguales (…) Esto es una desigualdad de riqueza que no creo que se observa en ninguna otra parte de los países ganaderos al este de los Andes”.

Claudia Urzúa dice que, a diferencia de los conocidos comentarios despectivos que hizo sobre los indígenas, fruto de la cultura de la época, su mirada social sigue siendo muy desconocida. Y uno de los mayores descubrimientos del libro.

—Fue una de las cosas que más me llamó la atención mientras investigaba. Uno lo asocia a otras cosas, pero tuvo mucho que decir de la sociedad que éramos. Y a ratos, su lectura es muy actual. Se impresionó con la repartición de la riqueza, y decía que, de tanto querer parecerse a los europeos, los chilenos acomodados ya no tenían identidad propia. Fue bien impactante descubrir esas reflexiones.

Texto: Diego Zúñiga – Explora.cl


Publicación, del académico Ibar Astudillo Godoy, se lanzó en el marco de la Escuela de Formación para integrantes de Bailes Religiosos, que organizan en conjunto la UCN y el Arzobispado de Antofagasta.

Tradición, cultura y espiritualidad incluye el Libro “Los Bailes Religiosos del Norte de Chile: La vanguardia de la fe en las calles y en los santuarios”, presentado en Antofagasta por el académico del Departamento de Teología de la Universidad Católica del Norte (UCN), Dr. Ibar Astudillo Godoy.

La obra incluye un completo trabajo de investigación que indaga en una de las manifestaciones populares más representativas de Chile. “Los bailes religiosos son la cultura perdurable del norte chileno”, destacó el director del Instituto de Ciencias Religiosas de la UCN, R.P. André Hubert s.j., quien también indicó que estas manifestaciones muestran la espiritualidad de los pueblos originarios.

Agregó que la Virgen María ha sido importante en los bailes, mantenido la fe en todo el territorio. “En Ayquina, Candelaria, La Tirana, Las Peñas y otros lugares, ha congregado y siguen congregando a miles de peregrinos orgullosos de su fe”, destacó.

Junto con la presentación del texto, durante la jornada se dio inicio a la Escuela de Formación para integrantes de los Bailes Religiosos de la Arquidiócesis de Antofagasta. La iniciativa, que se extenderá hasta el jueves 22 de agosto, es organizada en conjunto por la UCN y el Arzobispado local.

El autor del libro indicó que el trabajo es fruto de su tesis doctoral. “Me tocó estudiar en profundidad los bailes que están en Arica, en la advocación de la Virgen del Rosario de las Peñas; a los bailes de Iquique de la advocación de “Nuestra Señora del Carmen de la Tirana; a los bailes Calama, de la advocación de la Virgen de Guadalupe de Ayquina y a todos los bailes de Antofagasta”, resaltó.

Ibar Astudillo agradeció el apoyo a las agrupaciones de bailes, a la Universidad de Granada, España, y a la UCN, particularmente a su Departamento de Teología y a la Dirección General de Pastoral y Cultura Cristiana, destacando el aporte del comité editorial de la colección “Iglesia y Mundo”- a la que pertenece el libro- además de autoridades eclesiásticas y personal consagrado. El lanzamiento incluyó la entrega de ejemplares a autoridades universitarias y representantes de los bailes religiosos.

ESCUELA DE FORMACIÓN
El inicio de la Escuela de Formación consideró el tema “Discernimiento Teológico de los Bailes Religiosos”, que incluyó la presentación del libro a cargo del académico de la Escuela de Derecho de la UCN, Dr. José Antonio González.
El docente hizo un análisis profundo de la publicación que investiga el fenómeno de la religiosidad popular en el norte de Chile y que busca apoyar el discernimiento evangélico de los promesantes, a la luz del magisterio latinoamericano y chileno.

Para el martes 20 de agosto, está previsto el tema “La significatividad de los bailes religiosos del Norte Grande de Chile”, dictado por el Dr. Francisco Correa Schnake, académico del Departamento de Teología de la UCN Coquimbo; y el miércoles 21 de agosto, continúa con “Aportación teológico – pastoral del magisterio latinoamericano y chileno de los bailes religiosos”, a cargo del director del Instituto de Ciencias Religiosas, R.P. André Hubert Robinet, sj., para finalizar el jueves 22 de agosto, con la ponencia “Propuestas y mediaciones teológicas – pastorales para impulsar la identidad de los bailes religiosos”, a cargo del Dr. Ibar Astudillo Godoy.

Fuente: Noticias UCN

Fuente: Municipalidad de Taltal

En el Centro Cultural taltalino se realizó la charla de los alumnos de la Escuela Paranal G – 107 de Paposo, respecto al cuidado y limpieza de playas en la comuna, organizado por la Agrupación Changos Vivientes de Caleta Paposo, la que tuvo como objetivo generar conciencia respecto del cuidado del medio ambiente y del borde costero a través de los habitantes del territorio.

Por su parte Brenda Gutiérrez Coordinadora de la Agrupación Changos vivientes, manifestó que “Esta es una buena instancia para mostrar el trabajo que estamos haciendo con la Escuela, enseñando hábitos de limpieza a los niños y lo más importante, impulsar el reconocimiento de la Etnia Changa, junto al alcalde que ha estado luchando hace años” culminó.

“La Escuela de Paposo ha entregado un importante mensaje, que es el cuidado de las playas, además del reconocimiento de la etnia changa, donde hemos hecho un trabajo con la Universidad Arturo Prat… Pasamos la cámara de Diputados, ahora nos toca la cámara de Senadores y así poder ser la décima etnia reconocida a nivel país” culminó el alcalde de Taltal Sergio Orellana Montejo.

Proteger el territorio costero ancestral y sus recursos, fue el lema de la actividad, ya que la Agrupación se organizó en comisiones para realizar limpiezas de las playas, partiendo desde el sector “Playita Paposo, hasta llegar al balneario municipal de Taltal.